miércoles, 7 de julio de 2010

Leyenda Urbana



El palacio Campodónico nos hace imaginar cintas, faldas de raso y cartas vivientes corriendo alegremente por sus pasillos; como en Alicia en el País de las Maravillas, aquí las fantasías se vuelven realidad.

El palacio Campodónico está emplazado en una manzana triangular que delimitan las calles 5, 56 y la avenida diagonal 79. Fue construido en 1892 por el genio de Idalecio Coquel, quien lo diseñó eligiendo el estilo renacentista italiano. La propiedad fue adquirida, antes de 1940, por Lázaro Campodónico, hecho por el cual lleva su nombre.

A mediados de los ’60 el palacio pasó a manos del gobierno provincial y entre 1976 y 1996 funcionó allí el Registro Civil, por lo que (bien o mal) es recordado por la mayoría de los platenses.

Luego de permanecer desocupado por cinco años, el edificio fue transferido a la municipalidad de La Plata. A partir de ese momento se definió como objetivo utilizar la casona principal como referente cultural de la comunidad platense. Fue inaugurada durante el festejo de los 119 años de la fundación de la ciudad en el año 2001.

La fachada del palacete se destaca por sus curvas, remates, cornisas, balcones y rejas. Quienes recorren la ciudad de La Plata podrán observar un modelo y tejido urbano que encontró su punto de equilibrio desde el mismo momento en que fue ideado. Considerado como ejemplo arquitectónico, el palacio Campodónico es testigo fiel de cada paso dado por la ciudad de La Plata.

Hoy, el palacio funciona como galería de arte y, al mismo tiempo, alberga la Dirección Municipal de Turismo.

Invitación a soñar


El edificio tiene una organización espacial interna bastante particular. Un hall central se encarga de la distribución de las habitaciones a su alrededor. En tanto, en la esquina que conforman las calles 5 y 79 encontramos un sistema de conexión vertical tanto hacia el piso superior como hacia el subsuelo. Desde esta misma esquina se alza una torre mirador desde la cual se disfrutan los jardines de rosas de la plaza San Martín. Allí arriba, el cielo pareciera estar al alcance de la mano y por un instante es posible adueñarse de las cosas que a nuestro alrededor cobran mágico sentido.

De noche, este gigante platense duerme su sueño de héroe. Ha sobrevivido a sí mismo y al paso del tiempo. Se ha reinventado mil veces y reciclado otras tantas. Las leyendas urbanas platenses dicen que, cuando el palacio descansa de sus visitantes, dentro de él suceden cosas extrañas, como si la famosa novela Alicia en el país de las maravillas cobrara vida y cientos de personajes pasaran sus horas allí antes de la llegada del nuevo día. Basta con cerrar los ojos para imaginarse a la pequeña niña rodeada de un mundo maravilloso… todo en el palacio Campodónico.

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